Los bombardeos de miradas se han quedado inutilizados en el segundo cajón, nunca sirvieron para aquello que decías de reinventar el mundo. Aquel cajón que guarda todas las carcajadas de ciega, aquellos ojos de sorda. Fui como piedra en el río, como aire de playa, como aquellas cosas que nunca se van del todo porque nunca estuvieron de verdad. Hoy siguen perdidas las prisas por un cruce de miradas, por un roce de mejilla, por un "hazte un peta y me lo cuentas", y por todas esas verdades cantadas por tantos 'locos enamorados en este mundo'. Hoy siguen perdidas y dando vueltas. Dando vueltas y con ganas de fumar algo bueno, algo de verdad. Algo que sepa igual a cuando se masticaban las risas ajenas y se abrazaban escalofríos húmedos, a cuando se relajaban las manos y se cerraban los ojos. A cuando era yo la que hacía burla y desafiaba a los segundos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario