Es ésta la sensación de cobardía que tanto intento alejar los días más soleados, es la verdadera razón por la que tus días no se acercan a los míos. Que bonito es a veces soltar palabras a mentes libres, de esas que vuelan y solo paran cerca a descansar. De esas que pasan al roce y dejan olor a cobardía. De esas que tan pronto como pruebas, dejan el veneno y echan a volar.
Son los días soleados en los que esas mentes se dejan llevar, se dejan ver entre tanta tormenta. Esos días en los que un café es compañía, una canción es caminar y una sonrisa, un objetivo a disparar. Esos días en los que la necesidad viene de un abrazo inesperado por la espalda y un soplido en tu barbilla al esperar.
Es cobardía cuando sabes que las historias inventadas son un "por probar" y las pestañas largas una falsa sin más. Cuando sabes que necesitas un par de olas, no para ahogarte, sino para empezar a rescatarte. La desidia se está quedando más de lo acordado y hoy solo hay que avanzar.
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