A veces se hace imposible desprenderse del pasado por la perfección que suponía; por los parques secretos, los bancos garabateados, las manos entrelazadas y los besos lentos.
Pero aunque intenté convencerme de que para mí tambien podía ser perfecto, siempre supe que esa canción no terminaría bien; nunca nada de eso llegó a ganar mi insomnio.
Siempre es bueno recordar momentos felices, nunca dije que no lo fueran, pero las extensiones nunca fueron buenas.
A eso me remito. Hazlo tu también.
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