Estimulos causados por inexplicables y desconocidas razones que provocas en el este de la zona austral del pie izquierdo en el momento en que tus poros encajan con los míos, como dos cucharas que no se atreven a encajar.
Las noches frías son las que más hueco dejo en mi cama, por si mientras duermo tengo suerte y te dejas caer por mi subconsciente.
Tus dedos son las claves que descifran mis sentidos cuando no los veo venir.
Pero lo que más me jode de todo, paradójicamente, es que me des tantos besos en lugar de uno tan solo.
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