Tentaciones que atraen, que suscitan, que conmueven y atraviesan; tentaciones que interesan, que acarician y que engañan.
La nostalgia que sientas será de la imaginaria idea de su persona; de la confusión, de la ilusión precoz.
En dos minutos de palabras se puede conocer más a alguien derribando más fachadas, que en semanas de máscaras.
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